viernes, 3 de febrero de 2012

Mientras quede un corazón libre

Podrán, perdida toda esperanza,
aquellos que se olvidaron del alma,
marchando como una horda fría y muerta,
darle la espalda a la luz,
esconderse en las tinieblas.
Podrán, en su última locura arrebatarme mi cama
para quitarme los sueños.
cubrir el cielo, arrancar las estrellas
amurallar la tierra y quemar el aire.
Podrán levantar murallas entre los abrazos.
Podrán disparar con valas contra mis ideas.
Podrán apagar las voces, dormir a los fieros,
disfrazar a los héroes.
Podrán ocultar la Verdad y la sabiduría de los sabios.
Podrán cortarle las manos al hombre justo y al bondadoso.
y encerrar al que se siente libre en una celda
Podrán someter mi cuerpo
arrancarme los ojos, taparse los oídos
y cerrar mi boca.

Pero no podrán jamás callar mi ser indomable.
Ni robarme el espíritu
Ni callar el sincero rugido de mi Alma:

Que nada ni nadie puede robar mis sueños,
pues están en mi corazón.
Que no se oscurecerá el cielo por arrancar los ojos.
Que cualquier amor es más poderoso que la más alta muralla.
Que no se pueden destruir mis ideas, igual que no puedes quebrar el aire.
Que no se puede disfrazar la fiereza de los héroes,
ni ocultar la Verdad, ni el saber de los sabios.
Que aun sin manos, el justo sigue siendo justo, y la bondad vive,
y encerrado, la libertad del libre es infinita en su interior.
Que aunque callen mi boca no morirán mis palabras.
Que nada, nadie, puede encerrar ni someter ni esclavizar mi alma

¡Que ni la Verdad, ni la Libertad, ni la Belleza de esas cosas morirá mientras quede un corazón libre que las ansíe!

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