domingo, 29 de enero de 2012

Buenos días

Buenos días, persona anónima.

Es una placer que dedique un par de minutos de su ajetreada vida a leer esta carta dedicada exclusivamente a usted.
Seguro que ha hecho usted muchas cosas hoy. Actividades interesantes, aburridas, divertidas o sencillamente necesarias. ¿Me equivoco?
Sin intención de cuestionarle ¿Ha reflexionado sobre todo esto que usted hace? ¿Cambiará algo con ello? ¿Será usted, su entorno, el resto de las personas, más felices gracias a lo que usted ha hecho?
¿Será esta sociedad un lugar mejor, más justo, más libre y feliz gracias a usted? Seguro que pensará al respecto, pues es usted una persona crítica y reflexiva.
Usted es una personilla más, con sus virtudes y defectos tan bellos y respetables como las de otra cualquiera. Tal vez no sea tan influyente como un alcalde o un ministro, pero se equivoca si piensa que con ello no puede cambiar nada, querido/a anónimo/a.
Usted tiene un poder insospechado ¿Por qué no usarlo para mejorar?
Son los actos de las personas individuales los que tiene el poder de cambiar el conjunto. Pruebe a sonreírle a su vecino, lea un libro, déle unas monedas a aquel mendigo de la acera de enfrente. No acapare lo que no necesita, tómese unos minutos del día para reflexionar.
Regale bondad, actúe con la justicia la solidaridad y ya estará cambiando el mundo. Las revoluciones nacen con la suma de personas, y una suma puede empezar por un acto que ¿Quién sabe? Puede llevar a cabo usted. Hay mil maneras de mejorar, puede intentarlo. Nunca es tarde.
¡Ah! Y no se olvide de pasar este papel. Déjelo donde sepa que otros lo verán.
Muchas gracias por su tiempo, ¡Que tenga un buen día!

Cielo gris y nieve muy blanca

El cielo es gris y la nieve muy blanca; un grupo de hombres, mujeres y niños marchan a buen paso hacia el norte en busca de una de las cuatro inmensas columnas que unen la Tierra con la bóveda celeste. A lo largo del viaje cantan, ríen y cuentan historias que hablan del respeto por la Tierra y por los espíritus que la habitan, de un amor sin ley y sin pecado, del desprecio por la soberbia y el engaño, y de una vida dura, cruel a veces,
pero fiel a los ritmos secretos de la Naturaleza.
-Riel Jorn